¿Será suficiente media hora? ¿merecerán la pena las prisas por tan solo unos minutos de gloria?. Entre esta y semajantes reflexiones me veía sumergido cuando la pereza se apoderó de mi. Es viernes por la tarde, he acabado con mis tareas de obligado cumplimiento y las de cumplimiento voluntario están asomandose ya a la la vuelta de la esquina. ¿Que hago?, ¿me visto a toda prisa con mis peores galas, patino fugaz hasta la plaza?, ¿me doy una mini sesión?. Entre tanto cuestionarme el tema se me echa el tiempo encima y en pos de autoconsolrme pensando que he hecho algo relacionado con el skate sin remuneración, me arrojo a estos lares cibrespaciales. No me sienta mal del todo el modo teórico de todo esto y casi empiezo a acostumbrarme. ¿Que contar? ¿que está a la altura de esa media hora de skate que he dejado escapar? Podría atreverme a decir que nada, pero viendo que no me quedará otra que conformarme con el teclado, saco a relucir el tema que más visitas trae a este blog (Al menos 150 personas ven a diario el post marcas de skate por que les sale al escribir esto en google). Volviendo al tema, continúo el chorreo de logotipos de skateboarding que tengo entre mis preferidos. Esto vuelve a no ser un ranking, el orden e aleatorio.
Con una estética tan del sur de los Estados Unidos que podría de entrada tirararme para atrás, el logotipo de la compañía Antihero siempre ha tenido un rinconcito en la caja de mis favoritos. Recuerdo haber conseguido una mastodóntica pegatina, haberla guardado como un tesoro y haberme dehecho de ella ante un osado que me propuso ponerla en la luna trasera de su coche. Menudo angel del infierno.
La simpleza de este logo no lo hace especialmete atractivo, pero me trae recuerdos de tiempo de soltería en los que embaucada a poperas de coeficientes diversos con estas pegatinas. Recuerdo que venían dentro del plastico de las tablas y de aquella me las apañaba cada vez que le ponía la lija a algún chico que se pasaba por Stance, para hacerle la de David Coperfield y hacer desaparecer el caramelo.
Pese a que a día de hoy tengo tanta capacidad destructiva con el patín como una bailarina de danza clásica, hubo un tiempo en el que fui un apasionado de los grinds en sitos inhumanos y los gaps insanos. De aquella solía intercambiar la camiseta de la calabera de Zero por la de Skate And Destroy de Thrasher. Este logo es la bomba.
Manteniéndonos en el preterito y haciendo aún más largo el retroceso temporal, rescato de la balda 90´s del baul de los recuerdos el logo de Mike Frazier en Powell Peralta. Me gustaba más el dibujo que aparecía en la tabla, pero he de reconocer que este de la pegatina que también aparecía en la parte delantera de camiseta y sudadera, está más que bien.
Los Cell Blocks de Santacruz son como una especie de conexión con el pasado que no me quito de la cabeza. La última vez que vi uno, mi abuela lo había usado para calzar una planta y esa imagen se me ha grabado para siempre como lo hizo en su día la pegatina que venía en el paquete cuando lo compré. El skate talegero vende. Me gusta.
Hasta la próxima. De esto creo que no voy a cansarme nunca. Buen fin de semana. Me voy volando que ya llego tarde.






























Para seguir con la senda de los visitantes veraniegos, empiezo con una cabecera de Octavio dándose una energica pata de camino a los banks de la Damm. Este no es de los que explícitamente se quedan en mi casa, pero está cada día en el lugar en el que desempeño mis tareas y ese es el sitio en el que estoy más horas seguidas despierto. A Octavio lo veo mucho, pero la mayoría del tiempo que lo veo me encuentro demasiado ocupado para cualquier cosa que no sea explícitamente lo que tengo que hacer. Nuestros caminos se cruzan, pero estas no son las circustancias exactas de las que trata la continuación de Las Patinetas Son Para El Verano. Esto de lo que va, es de los que caen en en tu sofá y te traen pedazos de de tu historia.



