Esto sigue sin ser un diario y yo continúo sin ser una persona importante. La historia empieza una vez más con algo demasiado ajeno al skateboarding. Algo demasiado personal y ególatra que dificilmente capta el interés de unos pocos curiosos. Vuelvo a dejar para el final lo de la madera con ruedas y comparto nuevamente unas capturas fotográficas tomadas en la ciudad en la que vivo. Lo que abre este post es una curiosa imagen con la que topé en un mercadillo conocido como Los Encantes. Allí puede encontrar uno de todo, escondido bajo una desquiciada y anarquica montaña de “detodos”. Una cuchilla de afeitar oxidada comparte habitat con un cristo que perdió su cruz y una cruz que perdió su cristo. De la humedad del suelo se resguardan con un manto de libros despedazados por los pies de los curiosos y contra el radiante sol solo les queda tener la suerte de recibir la sombra de alguna de las lámparás, armarios o piezas de taxidermia que allí se exiben. Este mercadillo es un sitio sucio y mágico en el que entre la peor seleción de cantautores catalanes, villancicos y todas y cada una de las ediciones que salieron al mercado de las cuatro estaciones de Vivaldi, rescatas un bizzarro single en el que Madness autoversiona el tema One Step Beyond en castellano. Tú lo haces todo. Tú buscas lo que quieres entre la marea de cacharros y tú decides cuanto estás dispuesto a pagra por ello. El tesoro estaba ahí sepultado esperando que lo encontrases y una vez establecido el contacto visual, solo queda saber jugar tus cartas y que el precio que espontaneamente marca el mercachifle se adapte a lo que el sentido comun te dice que podrías pagar por eso. Los señores de la foto de arriba tenían en casa una pared en la que no había cuadro. Por la fecha en que está tomada la fotografía se me ocurre que quizá se pudieron plantear ir a la FNAC a comprar uno de esos poster de Michael Jackson que han puesto a la venta en cada pasillo de su tienda, pero se aventuraron en la senda del mercadillo y ni el elegante gesto que Jacko muestra en la portada de Bad, se atreve a hacer la más mínima sombra a la solemnidad con la que El Greco retrató a este caballero de la mano en el pecho. Buena compra amigo.
De este mismo día en el mercadillo tengo una tarjeta de 4 gigas rebosante de información, pero en mi afán con no ser más pesado de lo justo y necesario, solo muestro una y salto directamente a otro fascinante mundo. El metro es un emblema de lo urbanita y lo contaminado. Le copiamos la formula a los topos y ensanchamos nuestras cloacas en post de una movilidad subterranea que escapa del caos de la superficie. Huele mal, hace calor, hace frio, huele peor, se para entre la penultima y tú ultima estación y la ya de por si claustrofóbica sensación, se ve potenciada por las proclamas al repudio gratuito de los compañeros de vagón. ¿he dicho ya que me apasiona el metro?. Incluido ese mal olor y ese aún peor olor, en esos gusanos metálicos te sientes un ciudadano cosmopolita que se cree capaz de observar, escuchar, juzgar, envidiar, desear, detestar y un infinito listado de palabras terminadas en -ar, con el aliciente de creer que nadie más está siendo consciente de ello. Que ingenuos somos a veces, el señor del palillo en la boca es consciente de que está leyendo los titulares de su periodico, la poligonera sabe que no soportas a las tías que llevan pantalones blancos con cinturones dorados, pero igualmente es consciente de que vislumbrar su ropa interior a través de la ultrafina licra de su camiseta, te pone tan cachondo como el más explicito de los calendarios de taller mecánico. El hombre de las chanclas sabe que estás fijándote en la macha de nacimiento que tiene en el tobillo y así sucesivamente con todos los que suben y bajan en cada una de las estacion. Del recorrido por las catacumbas también salieron decenas de capturas, pero de entre ellas me quedo con este retrato en el que el ojo de pez implanta algo que descoloca a los ojos de los húmanos.

Pensándolo mejor, voy a escudarme en mi inmadurez e inesperiencia fotográfica para permitirme el lujo de caer en algo tan obvio como el recurso de capturar el reflejo en un cristal. Es mucho más facil encontrar estética en el místico-absurdo que se produce al mezclar dos imágenes, pero los tonos de naranjas y el rollo espectral de la tipa que mira a lo alto, hacen que esta foto me gustase mucho y me decidiese a compartirla.
Pasado el trago de las pamplinas y los cuentos de nunca empezar, me acerco a lo de verdad tiene sentido en este blog y os invito a ver este clip en el que Kerito (Filmer, DJ, Skater, crápula y asiduo de mi sofá) recoge las imágenes captadas en NY por su cámara de vídeo. Skate, arquitectura, estilo de vida… un programa de edición y una canción que acompañe el ritmo de lo que se ve en la pantalla. WE LOVE NEW YORK By Kerito. Espero que os guste.
Buena semana. Paz
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Qué chica tan guapa…